Desde el sector cuestionan que el Gobierno no aplique la Ley de Financiamiento y reclaman paritarias
Este lunes 16 de marzo, la vuelta a clase en universidades públicas de todo el país coincidirá con una semana de protestas del Frente Sindical que nuclea a las federaciones de docentes y no docentes. En algunas casas de estudio y colegios preuniversitarios habrá paro toda la semana, mientras que en otras habrá movilizaciones, acciones de visibilización y otras medidas de fuerza.
Será un nuevo capítulo del conflicto universitario que comenzó en 2024 y que afecta a más de 2 millones de estudiantes de las universidades estatales. Los gremios denuncian una pérdida salarial del 40% en los dos años del gobierno del presidente Javier Milei, cuestionan que el Poder Ejecutivo siga sin aplicar la Ley de Financiamiento Universitario y reclaman la convocatoria a paritarias.
Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el presupuesto nacional para la educación superior cayó 28,9% en términos reales, según datos del Presupuesto Abierto del Ministerio de Economía. Los salarios representan alrededor del 90% del presupuesto del sector.
La Ley de Financiamiento Universitario (N° 27.795) obliga al Estado a recomponer salarios de docentes y no docentes y las becas estudiantiles en función de la inflación registrada desde diciembre de 2023, exige actualizaciones en gastos de funcionamiento y partidas para hospitales, ciencia y técnica, y ordena la convocatoria periódica de paritarias con mecanismos de ajuste automático. Su impacto fiscal equivale al 0,23% del PBI, según un estudio de la Oficina de Presupuesto del Congreso.
Aquella ley se aprobó en octubre de 2025 luego de seis votaciones legislativas, tres marchas federales y dos vetos presidenciales –el primero exitoso, el segundo no–. El Gobierno suspendió su aplicación en el mismo decreto con que la promulgó, pero el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) presentó una cautelar. En diciembre, la Justicia avaló el planteo y exigió la aplicación “inmediata” de la ley.
En febrero el Gobierno apeló e intentó recusar al juez Martín Cormick, que interviene en la causa, pero ese intento fue rechazado la semana pasada por la Sala III de la Cámara Contencioso Administrativo Federal. En diciembre el Gobierno también había intentado derogar la ley por medio de un artículo del Presupuesto 2026, pero no tuvo los votos suficientes en el Congreso.
“La acción judicial que presentó el CIN sigue su curso y tiene un primer fallo favorable en relación con los salarios de docentes y no docentes y las becas estudiantiles. Hoy necesitamos que el Gobierno se siente en paritarias para empezar a actualizar estos valores”, dijo Oscar Alpa, presidente del CIN y rector de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), a Infobae.
En paralelo a los intentos por neutralizar su aplicación, a fines de febrero, el Gobierno nacional anunció un proyecto alternativo que no deroga la ley aprobada, pero sí modifica varios de sus puntos centrales. El anuncio ocurrió luego de una reunión entre las autoridades del CIN y la Secretaría de Educación –el secretario Carlos Torrendell y el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez–.
Las mayores diferencias entre la ley aprobada y la reforma que impulsa el Ejecutivo se refieren a la cuestión salarial: mientras el proyecto vigente implica un aumento del 51% para docentes y no docentes –para recuperar lo perdido desde diciembre de 2023–, la iniciativa oficialista ofrece un 12,3% en tres cuotas en marzo, julio y septiembre. La última actualización del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA estimó una inflación del 26,1% para este año.
El proyecto del Gobierno mantiene la convocatoria periódica de paritarias –con un plazo máximo de tres meses–, pero elimina la cláusula que garantiza la actualización mensual por inflación. Desde 2024, todas las actualizaciones para el sector fueron unilaterales y rechazadas por “insuficientes”.
La iniciativa del Gobierno contempla la actualización de los gastos de funcionamiento si la inflación supera el 14,5% –según la cifra prevista en el Presupuesto 2026–, pero no reconoce la pérdida de 2024. También prevé una partida de $80.000 millones para los hospitales universitarios, pero desestima los aumentos de partidas para becas, ciencia y extensión. Aunque en febrero se especuló con que la ley se tratara en las sesiones extraordinarias, aún no hay fecha para el debate.
Un reclamo que persiste
Las federaciones de docentes y no docentes que integran el Frente Sindical de las Universidades Nacionales expresaron un rechazo rotundo al proyecto del Gobierno: reclaman el cumplimiento de la Ley N° 27.795. En ese marco anunciaron las medidas de fuerza para esta semana y advirtieron que “comienza un ciclo lectivo que no va a poder desarrollarse con normalidad”.
Conadu y Fagdut anunciaron paros durante toda la semana del 16 al 22 de marzo; Conadu también hará huelgas de cinco días las últimas semanas de marzo y abril. Fatun, la federación que nuclea a los no docentes de 55 universidades públicas, ya confirmó un paro nacional por semana, empezando el lunes 16 de marzo y terminando el jueves 23 de abril. Fedun adhirió al paro el lunes 16 y luego impulsará otras medidas de protesta.
Entre los rectores hay malestar con el proyecto oficialista de reforma, pero algunos reconocen –en off– que puede ser un “mal menor” frente a la posibilidad de que el Gobierno impulse de nuevo la derogación de la Ley de Financiamiento Universitario, en un escenario en que la composición del Congreso es favorable a las necesidades del Ejecutivo.
“Todos queremos que el Gobierno cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. Pero ya no podemos recurrir al Congreso; el Ejecutivo ahora tiene los números para sostener un veto. Entonces algunos preferimos que se apruebe la modificación que propone el oficialismo, para poder al menos recuperar lo perdido en 2025, abrir paritarias y asegurar la actualización de los gastos de funcionamiento y las partidas para los hospitales”, dijo a Infobae una alta autoridad universitaria.
“Tenemos que elegir entre la nada y una opción que es injusta, pero que al menos da algo de certidumbre hacia adelante. Si no podemos garantizar el comienzo de clases, muchos estudiantes van a empezar a buscar otras opciones. Y muchos profesores también”, agregó.
Esta lectura no es compartida por los sindicatos. “Frente al aumento del 51% que debería darnos el Gobierno, un 12,3% en tres cuotas no es un mal menor: es una cifra que volverá a perder con la inflación de este año. No representa ningún atenuante para el enorme malestar que tienen los trabajadores de las universidades y que surge en todas las asambleas”, aseguró Clara Chevalier, secretaria general de Conadu, a Infobae.
Un reclamo que persiste
Las federaciones de docentes y no docentes que integran el Frente Sindical de las Universidades Nacionales expresaron un rechazo rotundo al proyecto del Gobierno: reclaman el cumplimiento de la Ley N° 27.795. En ese marco anunciaron las medidas de fuerza para esta semana y advirtieron que “comienza un ciclo lectivo que no va a poder desarrollarse con normalidad”.
Conadu y Fagdut anunciaron paros durante toda la semana del 16 al 22 de marzo; Conadu también hará huelgas de cinco días las últimas semanas de marzo y abril. Fatun, la federación que nuclea a los no docentes de 55 universidades públicas, ya confirmó un paro nacional por semana, empezando el lunes 16 de marzo y terminando el jueves 23 de abril. Fedun adhirió al paro el lunes 16 y luego impulsará otras medidas de protesta.
Entre los rectores hay malestar con el proyecto oficialista de reforma, pero algunos reconocen –en off– que puede ser un “mal menor” frente a la posibilidad de que el Gobierno impulse de nuevo la derogación de la Ley de Financiamiento Universitario, en un escenario en que la composición del Congreso es favorable a las necesidades del Ejecutivo.
“Todos queremos que el Gobierno cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. Pero ya no podemos recurrir al Congreso; el Ejecutivo ahora tiene los números para sostener un veto. Entonces algunos preferimos que se apruebe la modificación que propone el oficialismo, para poder al menos recuperar lo perdido en 2025, abrir paritarias y asegurar la actualización de los gastos de funcionamiento y las partidas para los hospitales”, dijo a Infobae una alta autoridad universitaria.
“Tenemos que elegir entre la nada y una opción que es injusta, pero que al menos da algo de certidumbre hacia adelante. Si no podemos garantizar el comienzo de clases, muchos estudiantes van a empezar a buscar otras opciones. Y muchos profesores también”, agregó.
Esta lectura no es compartida por los sindicatos. “Frente al aumento del 51% que debería darnos el Gobierno, un 12,3% en tres cuotas no es un mal menor: es una cifra que volverá a perder con la inflación de este año. No representa ningún atenuante para el enorme malestar que tienen los trabajadores de las universidades y que surge en todas las asambleas”, aseguró Clara Chevalier, secretaria general de Conadu, a Infobae.
La mirada de los rectores
En diálogo con Infobae, varios rectores mencionaron como problemas el aumento del pluriempleo, la desarticulación de cátedras y equipos de trabajo, y la migración de profesionales altamente calificados a otros países –incluso vecinos– donde los sueldos son más altos. También advirtieron por el impacto en las obras sociales universitarias, cada vez más desfinanciadas por la caída salarial. Desde la Secretaría de Educación del Ministerio de Capital Humano no respondieron la consulta de este medio.
“Se están yendo muchos docentes con dedicación simple que buscan otras alternativas laborales. Eso va deteriorando la calidad del sistema y también genera complicaciones para los estudiantes –señaló Oscar Alpa–. En vez de estar trabajando en cuestiones de calidad educativa o en desafíos como la inteligencia artificial, estamos concentrados en resolver problemas salariales”.
El panorama es especialmente crítico en las carreras cuyos profesores tienen un perfil profesional (y no exclusivamente académico): para ellos el salario docente resulta cada vez menos atractivo. Es el caso, por ejemplo, de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), que tiene 30 sedes distribuidas en 13 provincias.
“Argentina terminó los primeros dos años de la gestión de Javier Milei con el gasto público en educación superior más bajo de América Latina, según los datos de la Red Iberoamericana de Indicadores de la Educación Superior. Aun si se cumpliera la Ley de Financiamiento Universitario, tendríamos un gasto en educación superior por debajo del promedio regional, con la tasa de matriculación más alta de la región y un sistema universitario que es el centro de la producción científica y tecnológica del país”, describió Rubén Soro, rector de la UTN.
En su última sesión, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) también declaró la “emergencia salarial, presupuestaria y de becas estudiantiles” y reclamó el cumplimiento de la Ley de Financiamiento. En esa misma línea se expresó el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).
Las autoridades de la UNC señalaron que el recorte del presupuesto “compromete el normal funcionamiento de las instituciones”. También anticiparon que la universidad fortalecerá este año con fondos propios la inversión en ciencia y tecnología, tras la “desarticulación de los organismos nacionales” que financiaban esas actividades.
En la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la tercera más grande en cantidad de estudiantes –después de la UBA y la UNC– el panorama es similar. “Estamos atravesando una situación límite y de alto estrés institucional que afecta el corazón mismo de la universidad pública: salarios bajos y desactualizados, y presupuestos insuficientes para poder llevar adelante nuestras actividades con normalidad”, dijo Martín López Armengol, presidente de la UNLP, a Infobae.
“Estamos en una situación angustiante para nuestros docentes, trabajadores universitarios y becarios”, planteó la rectora de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), Mónica Biasone. “La Ley N° 27.795 está vigente y debe cumplirse. No se trata de un reclamo corporativo, sino de garantizar que las universidades públicas puedan seguir funcionando con normalidad”, sostuvo Biasone. También aseguró que la falta de fondos impacta directamente en el desarrollo del calendario académico y en la planificación institucional.
En la Universidad Nacional del Sur (UNS), ubicada en Bahía Blanca, la situación es especialmente grave. En diciembre de 2023, un temporal de viento dejó 13 muertos en la ciudad y devastó parte del campus. Cuando la universidad todavía se estaba recuperando, la inundación de marzo de 2025 volvió a dañar las instalaciones. El rector de la UNS, Daniel Vega, explicó que la institución recibió dos partidas del Gobierno nacional para afrontar los daños: una inicial de $500 millones y otra posterior de $1.100 millones. “Estamos agradecidos, pero son insuficientes: necesitamos al menos ocho veces más para recuperar la infraestructura y el equipamiento perdido”, afirmó.
A esto se suma el impacto de la paralización de la obra pública, que dificulta la reconstrucción. “Hoy estamos en un esquema de emergencia, utilizando aulas que nos presta la UTN para poder sostener las actividades”, explicó Vega. Además, informó que el ajuste se traduce en menos insumos para las cátedras y en una reducción de las tareas de mantenimiento: “El impacto no se ve de un día para el otro, pero va generando un deterioro que se acumula con el tiempo”.
Desde la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) también reclamaron el cumplimiento de la Ley de Financiamiento y rechazaron la modificación que impulsa el Gobierno nacional. “Es una ley sancionada por el conjunto de las fuerzas políticas en el Congreso, de amplio consenso y que nos permite actuar con previsibilidad, mantener las aulas abiertas y a los chicos estudiando”, afirmó el rector, Tadeo Berenguer. Y agregó: “Es necesario que el Gobierno vea a la educación pública como una inversión para nuestro futuro, no como un gasto”.
Lo que viene
Pese a las diferencias en torno a algunas cuestiones, desde el Frente Sindical –que representa a los docentes y no docentes–, el CIN –que nuclea a los rectores– y la Federación Universitaria Argentina –que reúne a los centros de estudiantes– aseguraron que mantienen el diálogo y la coordinación de medidas ante la situación presupuestaria. Desde la FUA y el Frente Sindical no descartan convocar a una cuarta marcha federal; la fecha podría ser el 23 de abril, a dos años de la primera movilización.
“Hasta ahora hemos logrado mantener un bloque unido de todos los actores del sistema universitario. Creo que todos tenemos la voluntad de seguir construyendo en ese marco”, afirmó Joaquín Carvalho, presidente de la FUA y estudiante de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). “El Gobierno no da respuesta a la necesidad de invertir en educación, y está empujando la situación hacia un escenario de gran conflictividad”, consideró Carvalho.
Varias universidades se preparan para elecciones estudiantiles en el primer cuatrimestre, entre ellas la UBA, la UNR, la UNC y la Universidad Nacional de Cuyo. También el CIN renovará sus autoridades el próximo 27 de marzo, cuando se reúna el plenario en la ciudad de Santa Rosa. Se espera que asuma la presidencia Franco Bartolacci, actual vicepresidente y rector de la UNR; lo secundará un rector del bloque peronista del CIN.
Después de dos años, todo indica que el conflicto por el presupuesto volverá a dominar la agenda de las universidades en 2026. En un escenario que, además de los recortes, estuvo signado por acusaciones de adoctrinamiento y falta de transparencia, varios rectores lamentaron que el diálogo con las autoridades nacionales aún no haya podido enfocarse en políticas constructivas para el futuro del sistema. Las bajas tasas de graduación, la escasa articulación con la escuela secundaria, la irrupción de la inteligencia artificial, la actualización de las carreras, la evaluación de la calidad educativa, la necesidad de fortalecer la conexión con las demandas productivas y de profundizar la internacionalización aparecen como algunos de los desafíos pendientes.
(FUENTE: MISIONES ONLINE)

El Millonario llega tras vencer a Huracán en el debut del entrenador, mientras que el Verde viene de empatar sin goles frente a Racing. El árbitro será Darío Herrera y el partido se verá por ESPN Prem
2026-03-15 16:53:24
El evento, organizado por la Asociación Civil de Triatlón TriMisiones, se desarrolla en el balneario El Brete y reunió a atletas de distintas categorías en una jornada deportiva que combinará natación
2026-03-15 16:47:37

Desde el sector cuestionan que el Gobierno no aplique la Ley de Financiamiento y reclaman paritarias
Este lunes 16 de marzo, la vuelta a clase en universidades públicas de todo el país coincidirá con una semana de protestas del Frente Sindical que nuclea a las federaciones de docentes y no docentes. En algunas casas de estudio y colegios preuniversitarios habrá paro toda la semana, mientras que en otras habrá movilizaciones, acciones de visibilización y otras medidas de fuerza.
Será un nuevo capítulo del conflicto universitario que comenzó en 2024 y que afecta a más de 2 millones de estudiantes de las universidades estatales. Los gremios denuncian una pérdida salarial del 40% en los dos años del gobierno del presidente Javier Milei, cuestionan que el Poder Ejecutivo siga sin aplicar la Ley de Financiamiento Universitario y reclaman la convocatoria a paritarias.
Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el presupuesto nacional para la educación superior cayó 28,9% en términos reales, según datos del Presupuesto Abierto del Ministerio de Economía. Los salarios representan alrededor del 90% del presupuesto del sector.
La Ley de Financiamiento Universitario (N° 27.795) obliga al Estado a recomponer salarios de docentes y no docentes y las becas estudiantiles en función de la inflación registrada desde diciembre de 2023, exige actualizaciones en gastos de funcionamiento y partidas para hospitales, ciencia y técnica, y ordena la convocatoria periódica de paritarias con mecanismos de ajuste automático. Su impacto fiscal equivale al 0,23% del PBI, según un estudio de la Oficina de Presupuesto del Congreso.
Aquella ley se aprobó en octubre de 2025 luego de seis votaciones legislativas, tres marchas federales y dos vetos presidenciales –el primero exitoso, el segundo no–. El Gobierno suspendió su aplicación en el mismo decreto con que la promulgó, pero el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) presentó una cautelar. En diciembre, la Justicia avaló el planteo y exigió la aplicación “inmediata” de la ley.
En febrero el Gobierno apeló e intentó recusar al juez Martín Cormick, que interviene en la causa, pero ese intento fue rechazado la semana pasada por la Sala III de la Cámara Contencioso Administrativo Federal. En diciembre el Gobierno también había intentado derogar la ley por medio de un artículo del Presupuesto 2026, pero no tuvo los votos suficientes en el Congreso.
“La acción judicial que presentó el CIN sigue su curso y tiene un primer fallo favorable en relación con los salarios de docentes y no docentes y las becas estudiantiles. Hoy necesitamos que el Gobierno se siente en paritarias para empezar a actualizar estos valores”, dijo Oscar Alpa, presidente del CIN y rector de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), a Infobae.
En paralelo a los intentos por neutralizar su aplicación, a fines de febrero, el Gobierno nacional anunció un proyecto alternativo que no deroga la ley aprobada, pero sí modifica varios de sus puntos centrales. El anuncio ocurrió luego de una reunión entre las autoridades del CIN y la Secretaría de Educación –el secretario Carlos Torrendell y el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez–.
Las mayores diferencias entre la ley aprobada y la reforma que impulsa el Ejecutivo se refieren a la cuestión salarial: mientras el proyecto vigente implica un aumento del 51% para docentes y no docentes –para recuperar lo perdido desde diciembre de 2023–, la iniciativa oficialista ofrece un 12,3% en tres cuotas en marzo, julio y septiembre. La última actualización del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA estimó una inflación del 26,1% para este año.
El proyecto del Gobierno mantiene la convocatoria periódica de paritarias –con un plazo máximo de tres meses–, pero elimina la cláusula que garantiza la actualización mensual por inflación. Desde 2024, todas las actualizaciones para el sector fueron unilaterales y rechazadas por “insuficientes”.
La iniciativa del Gobierno contempla la actualización de los gastos de funcionamiento si la inflación supera el 14,5% –según la cifra prevista en el Presupuesto 2026–, pero no reconoce la pérdida de 2024. También prevé una partida de $80.000 millones para los hospitales universitarios, pero desestima los aumentos de partidas para becas, ciencia y extensión. Aunque en febrero se especuló con que la ley se tratara en las sesiones extraordinarias, aún no hay fecha para el debate.
Un reclamo que persiste
Las federaciones de docentes y no docentes que integran el Frente Sindical de las Universidades Nacionales expresaron un rechazo rotundo al proyecto del Gobierno: reclaman el cumplimiento de la Ley N° 27.795. En ese marco anunciaron las medidas de fuerza para esta semana y advirtieron que “comienza un ciclo lectivo que no va a poder desarrollarse con normalidad”.
Conadu y Fagdut anunciaron paros durante toda la semana del 16 al 22 de marzo; Conadu también hará huelgas de cinco días las últimas semanas de marzo y abril. Fatun, la federación que nuclea a los no docentes de 55 universidades públicas, ya confirmó un paro nacional por semana, empezando el lunes 16 de marzo y terminando el jueves 23 de abril. Fedun adhirió al paro el lunes 16 y luego impulsará otras medidas de protesta.
Entre los rectores hay malestar con el proyecto oficialista de reforma, pero algunos reconocen –en off– que puede ser un “mal menor” frente a la posibilidad de que el Gobierno impulse de nuevo la derogación de la Ley de Financiamiento Universitario, en un escenario en que la composición del Congreso es favorable a las necesidades del Ejecutivo.
“Todos queremos que el Gobierno cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. Pero ya no podemos recurrir al Congreso; el Ejecutivo ahora tiene los números para sostener un veto. Entonces algunos preferimos que se apruebe la modificación que propone el oficialismo, para poder al menos recuperar lo perdido en 2025, abrir paritarias y asegurar la actualización de los gastos de funcionamiento y las partidas para los hospitales”, dijo a Infobae una alta autoridad universitaria.
“Tenemos que elegir entre la nada y una opción que es injusta, pero que al menos da algo de certidumbre hacia adelante. Si no podemos garantizar el comienzo de clases, muchos estudiantes van a empezar a buscar otras opciones. Y muchos profesores también”, agregó.
Esta lectura no es compartida por los sindicatos. “Frente al aumento del 51% que debería darnos el Gobierno, un 12,3% en tres cuotas no es un mal menor: es una cifra que volverá a perder con la inflación de este año. No representa ningún atenuante para el enorme malestar que tienen los trabajadores de las universidades y que surge en todas las asambleas”, aseguró Clara Chevalier, secretaria general de Conadu, a Infobae.
Un reclamo que persiste
Las federaciones de docentes y no docentes que integran el Frente Sindical de las Universidades Nacionales expresaron un rechazo rotundo al proyecto del Gobierno: reclaman el cumplimiento de la Ley N° 27.795. En ese marco anunciaron las medidas de fuerza para esta semana y advirtieron que “comienza un ciclo lectivo que no va a poder desarrollarse con normalidad”.
Conadu y Fagdut anunciaron paros durante toda la semana del 16 al 22 de marzo; Conadu también hará huelgas de cinco días las últimas semanas de marzo y abril. Fatun, la federación que nuclea a los no docentes de 55 universidades públicas, ya confirmó un paro nacional por semana, empezando el lunes 16 de marzo y terminando el jueves 23 de abril. Fedun adhirió al paro el lunes 16 y luego impulsará otras medidas de protesta.
Entre los rectores hay malestar con el proyecto oficialista de reforma, pero algunos reconocen –en off– que puede ser un “mal menor” frente a la posibilidad de que el Gobierno impulse de nuevo la derogación de la Ley de Financiamiento Universitario, en un escenario en que la composición del Congreso es favorable a las necesidades del Ejecutivo.
“Todos queremos que el Gobierno cumpla la Ley de Financiamiento Universitario. Pero ya no podemos recurrir al Congreso; el Ejecutivo ahora tiene los números para sostener un veto. Entonces algunos preferimos que se apruebe la modificación que propone el oficialismo, para poder al menos recuperar lo perdido en 2025, abrir paritarias y asegurar la actualización de los gastos de funcionamiento y las partidas para los hospitales”, dijo a Infobae una alta autoridad universitaria.
“Tenemos que elegir entre la nada y una opción que es injusta, pero que al menos da algo de certidumbre hacia adelante. Si no podemos garantizar el comienzo de clases, muchos estudiantes van a empezar a buscar otras opciones. Y muchos profesores también”, agregó.
Esta lectura no es compartida por los sindicatos. “Frente al aumento del 51% que debería darnos el Gobierno, un 12,3% en tres cuotas no es un mal menor: es una cifra que volverá a perder con la inflación de este año. No representa ningún atenuante para el enorme malestar que tienen los trabajadores de las universidades y que surge en todas las asambleas”, aseguró Clara Chevalier, secretaria general de Conadu, a Infobae.
La mirada de los rectores
En diálogo con Infobae, varios rectores mencionaron como problemas el aumento del pluriempleo, la desarticulación de cátedras y equipos de trabajo, y la migración de profesionales altamente calificados a otros países –incluso vecinos– donde los sueldos son más altos. También advirtieron por el impacto en las obras sociales universitarias, cada vez más desfinanciadas por la caída salarial. Desde la Secretaría de Educación del Ministerio de Capital Humano no respondieron la consulta de este medio.
“Se están yendo muchos docentes con dedicación simple que buscan otras alternativas laborales. Eso va deteriorando la calidad del sistema y también genera complicaciones para los estudiantes –señaló Oscar Alpa–. En vez de estar trabajando en cuestiones de calidad educativa o en desafíos como la inteligencia artificial, estamos concentrados en resolver problemas salariales”.
El panorama es especialmente crítico en las carreras cuyos profesores tienen un perfil profesional (y no exclusivamente académico): para ellos el salario docente resulta cada vez menos atractivo. Es el caso, por ejemplo, de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), que tiene 30 sedes distribuidas en 13 provincias.
“Argentina terminó los primeros dos años de la gestión de Javier Milei con el gasto público en educación superior más bajo de América Latina, según los datos de la Red Iberoamericana de Indicadores de la Educación Superior. Aun si se cumpliera la Ley de Financiamiento Universitario, tendríamos un gasto en educación superior por debajo del promedio regional, con la tasa de matriculación más alta de la región y un sistema universitario que es el centro de la producción científica y tecnológica del país”, describió Rubén Soro, rector de la UTN.
En su última sesión, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) también declaró la “emergencia salarial, presupuestaria y de becas estudiantiles” y reclamó el cumplimiento de la Ley de Financiamiento. En esa misma línea se expresó el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).
Las autoridades de la UNC señalaron que el recorte del presupuesto “compromete el normal funcionamiento de las instituciones”. También anticiparon que la universidad fortalecerá este año con fondos propios la inversión en ciencia y tecnología, tras la “desarticulación de los organismos nacionales” que financiaban esas actividades.
En la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la tercera más grande en cantidad de estudiantes –después de la UBA y la UNC– el panorama es similar. “Estamos atravesando una situación límite y de alto estrés institucional que afecta el corazón mismo de la universidad pública: salarios bajos y desactualizados, y presupuestos insuficientes para poder llevar adelante nuestras actividades con normalidad”, dijo Martín López Armengol, presidente de la UNLP, a Infobae.
“Estamos en una situación angustiante para nuestros docentes, trabajadores universitarios y becarios”, planteó la rectora de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), Mónica Biasone. “La Ley N° 27.795 está vigente y debe cumplirse. No se trata de un reclamo corporativo, sino de garantizar que las universidades públicas puedan seguir funcionando con normalidad”, sostuvo Biasone. También aseguró que la falta de fondos impacta directamente en el desarrollo del calendario académico y en la planificación institucional.
En la Universidad Nacional del Sur (UNS), ubicada en Bahía Blanca, la situación es especialmente grave. En diciembre de 2023, un temporal de viento dejó 13 muertos en la ciudad y devastó parte del campus. Cuando la universidad todavía se estaba recuperando, la inundación de marzo de 2025 volvió a dañar las instalaciones. El rector de la UNS, Daniel Vega, explicó que la institución recibió dos partidas del Gobierno nacional para afrontar los daños: una inicial de $500 millones y otra posterior de $1.100 millones. “Estamos agradecidos, pero son insuficientes: necesitamos al menos ocho veces más para recuperar la infraestructura y el equipamiento perdido”, afirmó.
A esto se suma el impacto de la paralización de la obra pública, que dificulta la reconstrucción. “Hoy estamos en un esquema de emergencia, utilizando aulas que nos presta la UTN para poder sostener las actividades”, explicó Vega. Además, informó que el ajuste se traduce en menos insumos para las cátedras y en una reducción de las tareas de mantenimiento: “El impacto no se ve de un día para el otro, pero va generando un deterioro que se acumula con el tiempo”.
Desde la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) también reclamaron el cumplimiento de la Ley de Financiamiento y rechazaron la modificación que impulsa el Gobierno nacional. “Es una ley sancionada por el conjunto de las fuerzas políticas en el Congreso, de amplio consenso y que nos permite actuar con previsibilidad, mantener las aulas abiertas y a los chicos estudiando”, afirmó el rector, Tadeo Berenguer. Y agregó: “Es necesario que el Gobierno vea a la educación pública como una inversión para nuestro futuro, no como un gasto”.
Lo que viene
Pese a las diferencias en torno a algunas cuestiones, desde el Frente Sindical –que representa a los docentes y no docentes–, el CIN –que nuclea a los rectores– y la Federación Universitaria Argentina –que reúne a los centros de estudiantes– aseguraron que mantienen el diálogo y la coordinación de medidas ante la situación presupuestaria. Desde la FUA y el Frente Sindical no descartan convocar a una cuarta marcha federal; la fecha podría ser el 23 de abril, a dos años de la primera movilización.
“Hasta ahora hemos logrado mantener un bloque unido de todos los actores del sistema universitario. Creo que todos tenemos la voluntad de seguir construyendo en ese marco”, afirmó Joaquín Carvalho, presidente de la FUA y estudiante de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). “El Gobierno no da respuesta a la necesidad de invertir en educación, y está empujando la situación hacia un escenario de gran conflictividad”, consideró Carvalho.
Varias universidades se preparan para elecciones estudiantiles en el primer cuatrimestre, entre ellas la UBA, la UNR, la UNC y la Universidad Nacional de Cuyo. También el CIN renovará sus autoridades el próximo 27 de marzo, cuando se reúna el plenario en la ciudad de Santa Rosa. Se espera que asuma la presidencia Franco Bartolacci, actual vicepresidente y rector de la UNR; lo secundará un rector del bloque peronista del CIN.
Después de dos años, todo indica que el conflicto por el presupuesto volverá a dominar la agenda de las universidades en 2026. En un escenario que, además de los recortes, estuvo signado por acusaciones de adoctrinamiento y falta de transparencia, varios rectores lamentaron que el diálogo con las autoridades nacionales aún no haya podido enfocarse en políticas constructivas para el futuro del sistema. Las bajas tasas de graduación, la escasa articulación con la escuela secundaria, la irrupción de la inteligencia artificial, la actualización de las carreras, la evaluación de la calidad educativa, la necesidad de fortalecer la conexión con las demandas productivas y de profundizar la internacionalización aparecen como algunos de los desafíos pendientes.
(FUENTE: MISIONES ONLINE)

El Millonario llega tras vencer a Huracán en el debut del entrenador, mientras que el Verde viene de empatar sin goles frente a Racing. El árbitro será Darío Herrera y el partido se verá por ESPN Prem
2026-03-15 16:53:24
El evento, organizado por la Asociación Civil de Triatlón TriMisiones, se desarrolla en el balneario El Brete y reunió a atletas de distintas categorías en una jornada deportiva que combinará natación
2026-03-15 16:47:37
